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Observa donde has llegado y como el esfuerzo a merecido la pena. Quiérete, reconoce lo que haces, tu trabajo tiene un valor y recoger el fruto es la prueba de ello. La abeja es consciente de su tarea, sabe el bien que hace al polinizar la naturaleza, dar de comer al enjambre y a las personas. Ella te activa la energía positiva, el amor a la actividad, el sentirte bueno porque lo eres y mirar más lejos porque te lo mereces. Al detenerte, ¿has probado a volver la vista atrás y mirar todo el bien que has generado?