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El camello, camina y camina sabiendo que, la recompensa llegara. Así es el recorrido de cualquier misión. Sobre todo esa visión, que luego pasa a ser misión, y el final se ve a duras penas. Si activas al camello interno, dispones de la energía que necesitas durante todo el trayecto. Sumérgete en su forma de actuar, la templanza con la que camina y una seguridad infinita. Respira, imagina el momento que lo alcanzas y no dejes de caminar. ¿Recuerdas aquel día, cuando, fuiste el último que dejo de caminar?