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Si observamos al búho nos damos cuenta de su paciencia, el saber estar quieto, a la espera de la acción. Esa quietud te aporta inteligencia, sientes como la intuición te acompaña y los problemas se solucionan con un pequeño gesto. Eres capaz de adelantarte a las dificultades, porque las ves venir, llegas más allá de lo que se ve y se siente. El búho es un regalo, actívalo ten fe en el, paciencia y observa lo que ocurre en todos los ángulos.  ¿Has percibido en alguna situación más datos que los evidentes para el resto de las personas?